BÚSQUEDAS, ALTERNATIVAS Y DESENCUENTROS

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REFLEXIONES SOBRE DUELO, MASCULINIDAD, PATERNIDAD, PAREJA Y PUNTOS INTERMEDIOS

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lunes, 2 de junio de 2008

Des encuentro Final?

El viernes al medio día recibí un mensaje que me produjo gusto, ternura y una parte de enojo... básicamente era una forma muy torpe de pedir algo... Era de B. diciéndome que tía antojo de comida italiana... "muévele a tu chancla..." para generarlo...

Gusto, por que anteriormente que lo había invitado a comer se excusaba diciendo que tenía que comer con mami.
Ternura por la misma torpeza y rasgo adolescente de no pedir directamente las cosas sino exigirlas.
Enojo por que no tengo ningún compromiso que me obligue a "moverle la chancla"... además que me parece una expresión soez, de mal gusto y me genera desagrado.

Ganaron las primeras reacciones y le hablé para ponernos de acuerdo... y salimos, fui por el pero me pidió que no pasara a su trabajo, sino que lo recogiera a unas cuadras... ¡¿Cómo?! Si el casado que se tiene que esconder soy YO... ¿por qué no ir al trabajo por él como cualquier amigo?

Yo tenía idea de invitarlo al restaurante italiano... revisé la cartera y asumí el gasto. (lo cuál es bastante en estas circunstancias vacacionales).

Me cambió la jugada (por algo más barato, hasta eso.) Compramos unos panini en una franquicia gringa (sabrá lo que es la comida italiana????) y nos los fuimos a comer a una cantina...

Llegamos al centro de la ciudad y en ése establecimiento no tenían pan... Propuse que fuéramos a un centro comercial a comprarlos ahí y noté cierta resistencia de su parte... como rechazo... ¿complejo de pobre?... finalmente accedió por que yo accedí a comerlos en donde él quería...

Comimos a gusto, bebimos también algunas cervezas... y planteamos el programa de la tarde. De hecho, yo había planeado y hecho ajustes para verlo el sábado, no el viernes, pero mentalmente arreglé la situación y encontré la manera de cubrir mi ausencia familiar y laboral... El tenía una reunión con sus compañeros de escuela... está bien... convenimos ir a su casa y pasarla juntos hasta que él tuviera que irse a su reunión.

Llegamos a su casa y entre plática y plática empezó a prepararse... se puso una mascarilla de no qué cosa y con su camisa descubierta se sentó pegado a mi... En estos momentos de la relación, no creo que haya mucho que interpretar al respecto.


El, recostado a mi lado, con los ojos cerrados, la camisa desabotonada... Yo, a su lado, con él... empecé a acariciarlo suavemente en el cuello, apenas tocándolo, bajando mis dedos suavemente por su pecho y abdomen. Haciendo círculos pequeños, primero, más amplios, después, alrededor de sus tetillas, bajando de vez en vez a su ombligo y haciendo círculos también en él. Contactando con su vello abdominal que me resultó delicioso al tacto... Todo iba bien...

No solamente experimenté excitación, me es muy placentero dar a otro mis caricias, descubrir la epidermis del otro, re- conocerlo dactilarmente. Simplemente Delicioso.

Pero

Despuès de permanecer unos 10 minutos en relajación, mostrando en su rostro la satisfacción producto de mi tacto... abrió los ojos con premura, como quien después de abandonarse, recupera súbitamente el control y, cerrando su camisa, sin verme a los ojos, me pide que no lo haga. Esta vez no pensaba hacerle caso. Y volví a las andadas con una respuesta positiva de parte de él, expresada corporalmente pero nunca verbalmente. De nuevo me quitó la mano y me dice que no.




Se levantó a enjuagarse la cara y regresó a sentarse, pegadito a mí, que no me moví y que desde mi sitio lo observaba hacer; me pidió que le tocara el rostro para enseñarme cómo le había quedado a lo que aduje que no tenía las manos limpias… y me dijo que no pasaba nada… Lo toqué suavemente, a lo que el reaccionó recostándose y dejándose hacer… (¡Yessss!) Recorrí sus cejas pobladas, el contorno de su frente, su cabello… regresé a delinear con mis dedos sus párpados, su nariz y después de rodearlos algunas veces SU LABIOS… me encantan… me fascinan… El siguió recostado y mientras lo acariciaba, sentí el cambio de su respiración, a mayor profundidad y entrecortada como preámbulo de posibilidades…

De su rostro recorrí su cuello, bajando más decidido a su soto selvoso, rozando la orilla del pantalón desabotonado y el borde de su bóxer… y entonces…

Me anunció que necesitaba dormir, que se estaba cayendo de sueño a lo que le respondí que yo también, que durmiéramos juntos una siesta… y algo se quebró…

Claro que no aceptó, aduciendo lo incomodo que era para él, que no estaba preparado, y no se que jalada más… incluso propuso dejarme su cama y dormir él en el sillón… y decidí, en ese momento, desde lo más profundo de mi convicción, que era mejor irme. Y se lo dije… Mejor me voy para que duermas bien, no tiene caso que me quede, pues después tendrás que arreglarte e irte a tu reunión… No levanté la voz… simplemente sentí la fuerza proveniente de la convicción… era mejor irse… Lo que sentía no era rabia o enojo propiamente, era desilusión, era, un cuestionamiento… ¡Y Yo Cuándo? ¿Cuándo voy a recibir algo de ti? Incluso le dije que me comprometía a no seducirlo, a no abusar de el dormido ( ja ja como si tuviera 12 años) y se cicló, me hace sentir incomodo, decía, y su facie era como obnubilado. ¿No crees en mi palabra?, le dije, y respondía que sí pero que se sentía incomodo… y le dije de mi necesidad de ser abrazado, de sentirlo cerca, de mi capacidad de respetarlo recibiendo su calor corporal en una acción tan simple como tomar la siesta…

en ese momento no pude actuar como terapeuta… No es ese mi rol con él… nunca lo ha sido… y, me marché, con la conciencia de que probablemente sería la última vez que lo viera en ese nivel de intimidad (¿pos cual?) y me marché. Consumiéndome por dentro… con mucha energía y con la necesidad de ser tocado, de contacto humano masculino, bien clara. También me llevé claro que no quiero permitirme ser explotado por nadie que me requiera como proveedor . Escuchando a Amaury…

Dame la prisa de un olvido o anhelado
si no hubo beso que venciera lo azaroso,
la maldición de un golpe bajo en el quejido,
el sollozar de cuanta estrella atrapa el ojo.

Lo dejé y decidí ir al sitio adecuado de contactos expres impersonales… algo es algo… el vapor…

Y me encontré a todo mundo, je je… básicamente a dos amigos, a los que inmediatamente puse al tanto de lo sucedido y fue gratificante recibir sus palabras y de uno de ellos sus caricias de apoyo… Me aligeró la carga por que ninguno tomó partido… solo escucharon y apoyaron… gracias desde aquí… Y después ¡a lo que vine…!!!! Y estuve más que ardiente en la vivencia desenfrenada e impúdica del erotismo.

Sé que el toque anónimo no es ni con mucho lo que buscaba con B, pero sé también que acumular la energía sin darle salida, sin hacerla circular, la vuelve tóxica.

Me retiré agotado, mental, afectiva y eróticamente y me dediqué a lo que necesitaba en ese momento… Dormir….

El sábado fue también intenso…

Me levanté temprano a ponerle atención a mi jardín y a mis canarios… ¡Cómo lo disfruto! La Vida que se regala. Después me fui a desayunar con tres alumnos amigos (uno de ellos de ambiente, enterado de B… y los otros dos bugas) y fue agradable la plática ligera de sus vidas de estudiantes universitarios. De ahí me fui a iniciar un nuevo acompañamiento terapéutico con una amiga de la especialidad, a quien no había compartido mi gaydad. Iba con mucho miedo… pues conoce a mi esposa e hijos y todo mi ambiente familiar… Sesión Intensa… muy (no encuentro el adjetivo) catártica, liberadora, comprometedora, pero sobre todo, como primer paso de mi decisión de separarme de mi esposa y poder vivir más congruente y honesto.

Saliendo de mi extra larga sesión, me fui a un parque público con estanque y patos, que disfruto particularmente. Necesitaba aquietarme de nuevo, retornar a mi centro operacional para continuar la vida por delante.

Debido a que habíamos quedado originalmente en compartir el sábado, llamé a B… tratando de ser natural y no mostrar enojo (que no lo sentía) y conciliar un encuentropara ese día y arreglar la diferencia.

Me contestó agrio, y me dijo que estaba platicando con un vecino (jajaja supongo que creyó que me iba a enojar mucho) y que cuando se desocupara me hablaba… ¡Qué conversación tan prolongada!

Aún es momento en que no se comunica… y no me late mucho hacerlo yo.

Será el fin de la historia… ¿?

martes, 27 de noviembre de 2007

Los Amores Cobardes... No llegan a Amores


Ha sido una semana muy cargada de trabajo. Además no he encontrado ni el espacio interior disponible a los sentimientos, ni el momento externo en que, en solitario, pueda enfrentarme a mi y recapitular qué paso durante y después del viaje.

Llegué a casa de mis amigos y el recbimiento fue cálido y un tanto festivo. No es que me dediquen todo el tiempo o hagan cosas especiales para mi... el simple hecho de convidarme a su vida, a su cotidianeidad es sufuficiente para generar en mí, apoyo y atención.

Fuimos a una comida que los habían invitado y con ellos, yo de coliche. Lo más significativo fue el esposo de la festejada... un sujeto muy peculiar, de pariencia muy masculina, con rasgos adolescentes en su conducta y en algunas expresiones faciales. Es pintor, realiza cuadros de diversos tipos, incluidos "ángeles"... hubo tres de ellos que me gustaron mucho. Lo interesante es que yo no lo conocía y nos invitó a mi amigo y a mi a que los vieramos y a que mi amigo le diera su opinión técnica.. Más allá de eso, a partir de ahí se generó un clima de confianza muy interesante, me recordó personas similares con las que me he cruzado en la vida en tiempos anteriores... El cuarto desordenado, la cúpula del techo, pintada, lienzos por aqui y por allá, tubos de pintura en el piso... Un Desastre, pero, con mucho encanto.
Despuès seguimos platicando en el patio; patio de casa antigua, humeda, con lama en los ladrillos de los rincones oscuros... ¡Cómo me recordó el patio de la casa de mi abuela en el DF!... el mismo aspecto de hierbas crecidas en salvaje orden y concierto, el olor, Qué olor tan particular...
Platicaba mi nuevo amigo acerca de sus pinturas, me abrió su corazón por un momento, sin cursilerías ni seducciones... muy generoso. Puedo no estar de acuerdo con algunos de sus planteamientos, pero no era momento de discutir sino de estar, de acompañar.
En algún momento la familia se fue retirando y quedamos solo mis amigos y yo y otras tres personas. Empezamos a cantar con un microfono, a bailar como Bosé, Mecano o Timbiriche... fué verdaderamente divertido.
Entre asunto y asunto, bebí un poco; en realidad nadie bebió demasiado y a las tres de la mañana nos fuimos a casa.
Ya ahí nos dio hambre y con soltura nos pusimos a cocinar cosas sencillas al tiempo que empezamos a profundizar los temas... Mi amigo que es sabio conocedor del alma humana (¿habrá otras no humanas?)fue preguntándome lo necesario para que yo me escuchara. Tenemos una conexión tan especial que sé que no siempre pregunta para saber él sino para que yo me escuche... JC, su pareja, discretamente se esfumó y nos permitió que continuaramos la plática a mayores profundidades e intimidad. y ahí, caí en cuenta de muchas cosas que estaba viviendo con B... ¿realmente estoy dispuesto a cambiar radicalmente mi modo de vida por él? ¿Responde a mi argumento de vida esta repetición de características... alguien a quien cuidar, a quien consolar, a quien apoyar... Me dí cuenta que sigo el mismo parámetro que seguí en mi relación buga... y decidí que no quiero más de lo mismo.
S me ayudó a ver lo que ya sospechaba pero no quería accesar... primero que los encuentros entre hombres tienen una dinámica diferente a los bugas y segundo que lo que no pasa en los primeros encuentros... generalmente no pasa jamás... y creo que es verdad.
Terminamos como a las 5 de la mañana, con los ojos llenos de sueño.

Al día siguiente fue delicioso... levantarse tardezón, tomar un baño prolongado, bajar a desayunar... Ya estaban ellos ahi haciendo agencias, sin prisas, sin querer mostrar algo que no son, simplemente siendo ellos mismos. Todo el dia fue platicar de todo, hacer planes de algunos proyectos juntos, atender la comida, los trastes, el jardín, y hasta poner el árbol de navidad, la villita con sus luces y escuchar música navideña...
En las actividades simples de la vida esta la profundidad del encuentro humano... Cada vez que voy me re alimento verdaderamente. No son perfectos.... hay manias y detalles que me molestan, pero... son ellos... y éso es lo invaluable.

Me fueron a dejar al transporte, renovado, pleno y triste... fuí a obtenr la pieza que me faltaba en el rompecabezas para que los pequeños detalles de mi relación con B fueran mostrándose plenas de sentido en el conjunto de hechos.

Regresé y el lunes desfiló mi hija de enmedio... Otro rollo... correle, tomale foto, contenle los nervios... Buen balance... pude estar (ya no hablo por mi esposa y por mi como antes lo hacia... solo puedo hablar por mí) Fué divertido dentro del cansancio de recorrer el trecho con ella.

Hablé por telefono con B el martes temprano en la mañana... frío, lejano,,, le pregunté por un compromiso que iba a desahogar el domingo y me platicó como si no me conociera... (o al menos asi lo sentí) Yo sentí gusto de escucharlo y al tiempo incomodidad por su tono.

Logré cambiar mi turno de trabajo (cosa extraña) y le hablé el miercoles para quedar de acuerdo... me dejó que ver que era imposible (¿?) que nos vieramos por la mañana. Arreglé y acomodé para estar T O D A la tarde con el hasta la noche... y
así es
media hora antes de lo acordado... me marcó
para
cancelar...

Qué RABIA... Qué DESILUSION... Qué Estupido...

Quedó de hablarme el viernes... al día siguiente... lo que no pregunté fué de qué año-.... Sigo esperando y no sé si quiero hablarle yo... para qué. Ni siquiera animos tengo de reclamarle nada...

y suena Silvio... "No amar en seco, con tanto dolor, es quizá la última verdad que queda en mi interior, bajo mi corazón..."

Y me fuí al vapor... ahíto de deseo... ávido de caricias... y lo conseguí...
Un encuentro para el cual no detecto un adejtivo adecuado... ahora que lo pienso puedo decir que No fué, pero no atino a decir qué SI fué... N A D A con todos los espacios permitiendo la danza de los vientos de la soledad entre sus letras... muy "rico" SIII, pero solo un encuentro carnal mas que si bien logra reducir las tensiones fisológicas, me lanzó en un mar de reflexiones serenas (hasta eso) sobre mi condición y mi argumento.

Todavía lo siento entregándose corporalmente, acariciando algo a través de mi piel, pleno de energía, lleno de pasión. Mi cuerpo como mediador de urgencias... y me escucho ingenuamente decirle... " me encantaría que nos vieramos de nuevo" y él, amable, educado... me tengo que ir al trabajo de nuevo... ahi que quede... y lo veo alejarse del cubículo, desnudo, soberbio (y fué mio ese macho al menos durante un momento) (vana gloria) caminando con aplomo hacia las regaderas donde se le escurrirá mi toque, mis besos, mi saliva, su savia, su calentura... y Yo... parado como lelo, sintiendo todavía el temblor de mis piernas que en su vértice lo recibieron ansiosas... de pie... solo... recomponiendome...

Los días posteriores no le he hablado. En parte por que la agenda ha estado saturada y he tenido pcos momentos para mi mismo y en parte por que no se si quiera hacerlo... Y suena... " y todo para qué, si al final yo perdí..." Bueno si que estoy dramático con una relación incipiente... en realidad no me duele tanto, cuanto que aprendo mucho de mí... pero es que la esperanza no tiene cronómetro ni se mide por certezas absolutas...

Por otro lado la plática con A va siendo mas atrevida y natural... quiero hablar con él sobre todo por que percibo que en su ambiente se expone mucho suponiendo que quienes lo rodean lo aceptan y respetan en su alternancia... creo que le puede afectar profesionalmente... quien sabe. quizá el tenga razón en su valentía de ser quien es, más que mi viejo estilo de apariencias en el que me asfixio, necesitándo permanentemente respiración de boca boca.

Muégano tiene razón... causa un sentimiento extraño en la boca del estómago... solo de recapitularlo...

Datos personales

Mi foto
Torreón, Coahuila, Mexico
Buscador profesional he ido por la vida hurgando en los cestos vacíos del deseo, pretendiendo encontrar en abundancia donde solo lastres cuelgo de mi pecho... He recorrido los senderos del altruismo con el costo cargado a mi armadura, pesada lustrosa, reconocida y alabada por los ojos de quien, como yo, esconde vergonzozamente su propio buscar. Hasta hoy, hasta este día en que como milagro del andar des sosegado, nos hemos encontrado: un Otro dispuesto a compartirse, a amarse, a desplegarse, piel con vello, blanco con negro, grande con pequeño con un Yo fortalecido en el alternativo choque de las diferencias.